Esta receta es perfecta para acompañar las meriendas, una picada o simplemente disfrutar de un pan casero con corazón de queso derretido.
Su textura esponjosa y su capa dorada hacen que este pan sea una tentación irresistible, además de muy fácil de preparar.

No necesitas horno, solo una sartén y pocos ingredientes que seguro ya tenés en casa.
Ingredientes
- 1 taza de maicena (fécula de maíz)
- 1/2 taza de queso fresco rallado (puede ser mozzarella, cuartirolo o similar)
- 1/4 taza de leche
- 1 huevo
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de manteca derretida (opcional, para más suavidad)
- Queso extra en cubos para el relleno
- Un chorrito de aceite o manteca para la sartén
Preparación
- En un bowl, colocá la maicena, el polvo de hornear y la sal. Mezclá bien los ingredientes secos.
- Agregá el huevo, la leche y la manteca derretida si decidiste usarla. Revolvé con una cuchara o espátula hasta obtener una masa suave y manejable.
- Sumá el queso rallado e integralo a la masa. Si ves que queda muy seca, podés agregar una cucharada extra de leche.
- Tomá porciones pequeñas de masa, aplastalas un poco en la mano, colocá un cubito de queso en el centro y cerralas formando bolitas.
- Engrasá una sartén antiadherente con un poco de manteca o aceite y colocalas una al lado de la otra, formando un círculo o pan grande.
- Tapá la sartén y cociná a fuego mínimo durante 10-12 minutos. Luego, con ayuda de un plato, dalo vuelta y cociná del otro lado hasta que esté dorado y el queso completamente fundido.
- Retirá del fuego, dejá reposar un par de minutos y servilo tibio para disfrutar de todo el queso derretido.
Consejos
- Usá queso que funda bien, como mozzarella o dambo.
- Si lo preferís al horno, cocinalo a 180 °C por unos 20 minutos o hasta que esté bien dorado por encima.
- Podés pincelar la superficie con un poco de huevo batido para darle más brillo y color.
Ideal para compartir caliente, este pan queda crocante por fuera y cremoso por dentro. ¡Una delicia que no falla!