Los caramelos blandos son una golosina clásica que todos disfrutamos en algún momento.
Prepararlos en casa es más sencillo de lo que parece y no requiere ingredientes complicados.

Con unos pocos pasos, podés obtener dulces suaves, con un sabor delicioso y una textura que se derrite en la boca.
Ingredientes
- 200 g de azúcar
- 100 g de miel
- 100 g de manteca
- 200 ml de crema de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
Preparación
- En una cacerola de fondo grueso, colocá el azúcar, la miel y la manteca. Llevá a fuego medio, revolviendo suavemente hasta que todo se derrita y se integre.
- Incorporá la crema de leche de a poco, mezclando de manera constante para evitar grumos.
- Continuá la cocción hasta que la mezcla llegue a una temperatura de 118 °C (punto de bola blanda). Si no tenés termómetro, podés comprobarlo dejando caer una gota en agua fría: debe formar una bolita blanda que se deforma con los dedos.
- Retirá del fuego y agregá la esencia de vainilla y la pizca de sal, mezclando bien.
- Verté la preparación en un molde rectangular forrado con papel manteca previamente enmantecado.
- Dejá enfriar a temperatura ambiente hasta que la mezcla se endurezca lo suficiente para cortar.
- Cortá en cuadraditos o rectángulos y envolvé cada caramelo en papel manteca o celofán.
Consejos:
- Si preferís un sabor más intenso, reemplazá parte de la miel por jarabe de maíz o azúcar mascabo.
- Para darles un toque especial, podés agregar ralladura de naranja o limón al final de la cocción.
- Si querés un contraste de sabores, espolvoreá un poco de sal marina gruesa por encima antes de que enfríen.
- Guardalos en un frasco hermético para que mantengan su frescura y suavidad por más tiempo.
- Si los envolvés en papel celofán de colores, además de ricos quedarán perfectos para regalar.
- Probá también variantes con frutos secos picados, como almendras o nueces, mezclándolos justo antes de volcar la preparación en el molde.
- Para una textura más cremosa, aumentá ligeramente la cantidad de crema de leche.
- Estos caramelos son ideales para hacer con chicos, siempre con cuidado en la cocción, ya que la mezcla caliente alcanza temperaturas muy elevadas.
- Si querés conservarlos por más tiempo, podés guardarlos en la heladera, aunque lo ideal es disfrutarlos frescos.
- Para lograr un color más oscuro y sabor tipo toffee, dejá caramelizar un poco más el azúcar antes de añadir la crema.
Hacer caramelos blandos caseros en minutos es una manera práctica de tener siempre a mano un dulce artesanal, rico y con un toque personal.