Este cheesecake de kiwi es una opción distinta, refrescante y súper vistosa para sorprender a todos.
Tiene una base crocante, un relleno suave y cremoso, y una cobertura con frutas frescas que le da un toque bien natural.

Ideal para una tarde especial o para darte un gusto dulce sin complicarte demasiado. No necesita horno y queda espectacular.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas tipo María
- 80 g de manteca derretida
Para el relleno:
- 400 g de queso crema
- 200 ml de crema de leche para batir
- 100 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 5 g de gelatina sin sabor (o 3 láminas)
- 2 kiwis maduros, pelados y pisados
Para la cobertura:
- 2 o 3 kiwis pelados y cortados en rodajas finas
- 100 ml de agua
- 50 g de azúcar
- 3 g de gelatina sin sabor (o 2 láminas)
Preparación
- Triturá las galletitas hasta que queden bien finas y mezclalas con la manteca derretida.
- Colocá la mezcla en la base de un molde desmontable, presionando bien para que quede firme. Llevá a la heladera.
- Hidratá la gelatina del relleno siguiendo las indicaciones del envase.
- Batí el queso crema junto con el azúcar y la esencia de vainilla hasta obtener una crema suave.
- En otro bowl, montá la crema de leche hasta que quede bien firme y agregala al queso con movimientos envolventes.
- Sumá el puré de kiwi y la gelatina ya disuelta, mezclando hasta integrar todo.
- Verté la mezcla sobre la base de galletitas y refrigerá por al menos 4 horas hasta que tome cuerpo.
- Para la cobertura, calentá el agua con el azúcar hasta que se disuelva por completo. Incorporá la gelatina hidratada y dejá entibiar.
- Acomodá las rodajas de kiwi sobre el cheesecake y verté por encima el almíbar con gelatina.
- Llevá nuevamente a la heladera entre 1 y 2 horas hasta que la cobertura quede bien firme.
Consejos
- Si los kiwis están muy ácidos, podés agregar un poquito más de azúcar al puré.
- Para desmoldar más fácil, podés forrar el molde con papel manteca en la base.
- También queda muy bien si decorás con hojitas de menta o un poco de ralladura de limón.
Un postre ideal para el verano, que combina lo dulce con el frescor del kiwi y una textura cremosa que conquista desde el primer bocado.
Probalo y seguro lo sumás a tus favoritos.