Cómo hacer estos cuadraditos de Pasta Frola

Estos cuadraditos de pasta frola con hojaldre son una versión moderna y súper crocante del clásico de toda la vida.

A diferencia de la receta tradicional que usa masa tipo sablée, esta variante se hace con masa de hojaldre, como se ve en la imagen, logrando un resultado liviano, dorado y bien hojaldrado.

Ideales para acompañar el mate, servir en una merienda o llevar a una reunión. Y lo mejor: ¡se hacen en minutos!

Ingredientes

  • 2 planchas de masa de hojaldre (puede ser casera o comprada)
  • 400 g de dulce de membrillo
  • 2 a 3 cucharadas de agua caliente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
  • Ralladura de ½ limón (opcional, para sabor más tradicional)
  • 1 huevo batido (para pincelar)

Preparación

  1. Cortá el dulce de membrillo en cubitos y derretílo en una ollita con el agua caliente, revolviendo hasta que quede una crema espesa pero untable. Si querés, agregale vainilla o ralladura de limón.
  2. Estirá una de las láminas de masa de hojaldre y colocala sobre una placa con papel manteca o enmantecada. Pinchá la masa con un tenedor.
  3. Distribuí el dulce de membrillo sobre la masa formando cuadrados individuales con una separación entre ellos, como si fueran porciones marcadas (pero sin cortar aún).
  4. Con la segunda masa, cortá tiras finas y cruzalas encima de cada cuadrado, como una cruz simple (no el clásico enrejado cerrado).
  5. Pincelá las tiras con huevo batido para que se doren bien al hornearse.
  6. Llevá al horno precalentado a 190 °C por unos 25-30 minutos o hasta que la masa esté dorada y crocante.
  7. Dejá enfriar y luego cortá los cuadrados siguiendo el patrón marcado. Servilos en un plato apilados como en la foto o de forma individual.

Consejos

  • Si usás hojaldre comprado, dejalo descongelar a temperatura ambiente antes de trabajar.
  • También podés usar dulce de batata, mermelada espesa o pasta de frutas casera.
  • Para un toque extra, espolvoreá con azúcar impalpable al servir.

Una forma distinta de disfrutar una receta clásica, con la textura ligera del hojaldre y el dulzor irresistible del membrillo.

¡Una delicia que entra por los ojos y conquista con cada bocado!

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