Las magdalenas de leche condensada son un clásico ideal para quienes buscan algo dulce, esponjoso y fácil de preparar.
Con pocos ingredientes y un proceso sencillo, podés disfrutar de un sabor casero inigualable en cualquier momento del día.

Ingredientes
- 3 huevos
- 200 g de harina leudante
- 120 g de manteca derretida
- 200 g de leche condensada
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de polvo para hornear (si usás harina común)
- Ralladura de 1 limón (opcional)
Preparación
- En un bol, batí los huevos junto con la leche condensada hasta lograr una mezcla cremosa y homogénea.
- Sumá la manteca derretida a temperatura ambiente y la esencia de vainilla, integrando con movimientos envolventes.
- Tamizá la harina junto con el polvo para hornear y agregala de a poco, mezclando hasta conseguir una masa lisa sin grumos.
- Si querés un toque fresco, añadí la ralladura de limón.
- Colocá pirotines en un molde para magdalenas y llenalos hasta dos tercios de su capacidad.
- Llevá al horno precalentado a 180 °C y cociná entre 18 y 20 minutos, hasta que estén doradas y al insertar un palillo, éste salga limpio.
- Retirá y dejá enfriar sobre una rejilla antes de servir.
Consejos:
- Para que la masa quede más aireada, dejala reposar 15 minutos en la heladera antes de hornear.
- Usá todos los ingredientes a temperatura ambiente para lograr mejor integración.
- Si buscás una superficie crocante, espolvoreá con un poco de azúcar antes de hornear.
- No abras el horno durante los primeros 15 minutos de cocción, así evitarás que se bajen.
- Utilizá pirotines de buena calidad para que no se despeguen de la masa después de cocidas.
- Colocá los moldes en la parte media del horno para que la cocción sea pareja.
- No llenes demasiado los pirotines, ya que la mezcla sube bastante y podrían desbordarse.
- Podés variar el sabor usando ralladura de naranja en lugar de limón.
- Para conservarlas tiernas más tiempo, guardalas en un recipiente hermético una vez frías.
- Si querés congelarlas, envolvelas de a una en film y descongelalas a temperatura ambiente.
Estas magdalenas son un verdadero placer casero, fáciles de preparar y perfectas para acompañar cualquier merienda o desayuno.